El procedimiento es mínimamente invasivo, rápido y fácil. En primer lugar, se introduce el balón vía endoscópica en el interior del estómago. Después se procede a inflarlo con aire y/o suero, ocupando parte del estómago y dejándole menor capacidad. Con ello se consigue que el paciente se sacie antes al ingerir alimentos, lo que beneficia la pérdida de peso.

El balón intragástrico se extrae pasado 6 o 12 meses, dependiendo del tipo de procedimiento y del paciente. Durante este periodo, se hará seguimiento y control de dieta. Además de que se recomienda realizar deportes de manera continua.