Tras la intervención, el paciente debe seguir un plan de alimentación específico indicado por nuestros expertos. Inicialmente, se deberá consumir una dieta líquida, y gradualmente se irán incorporando alimentos sólidos, siempre bajo supervisión médica.

Es importante evitar esfuerzos físicos intensos en los primeros días y seguir las indicaciones médicas al pie de la letra, asistiendo a todas las consultas de seguimiento recomendadas.

Contar con el apoyo de profesionales en nutrición y psicología es esencial para obtener los mejores resultados en el proceso de pérdida de peso.