En la búsqueda de soluciones efectivas y seguras para la pérdida de peso, el balón gástrico se presenta como una excelente alternativa no quirúrgica. En nuestra Unidad de Endoscopia avanzada de la Obesidad llevamos más de 20 años utilizándolo para ayudar a nuestros pacientes a alcanzar su peso deseado. Pues a pesar de la popularidad de este tratamiento, aún nos encontramos en consulta con numerosos mitos sobre el balón gástrico que generan dudas y confusión en los pacientes.
Por eso, en este post vamos a desmentir los principales mitos sobre el balón gástrico y a exponer la realidad de este tratamiento que ha ayudado a miles de personas a recuperar su salud y bienestar.
¿Qué es el balón gástrico?
El balón gástrico es un dispositivo médico de silicona creado para favorecer la sensación de saciedad cuando el paciente come.
Aunque existen modelos que se pueden introducir por vía oral a través de una cápsula, nosotros utilizamos el modelo que se introduce en el estómago mediante una endoscopia.
Acompañamos este tratamiento siempre de un plan integral de seguimiento médico, nutricional y psicológico, con el objetivo de modificar los hábitos alimenticios del paciente y que pueda lograr una pérdida de peso sostenible en el tiempo.
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Desmontamos los mitos sobre el balón gástrico
Mito 1: “El balón gástrico es una cirugía”
La realidad es que el balón gástrico no requiere cirugía. Existen dos modalidades:
- Balón gástrico endoscópico: colocado mediante endoscopia ligera, sin incisiones. Para comodidad del paciente, utilizamos anestesia local y sedación.
- Balón gástrico ingerible: introducido mediante la ingesta de una cápsula, sin necesidad de endoscopia.
Ambas opciones permiten al paciente reanudar su vida normal entre las 24 y 48 horas, con un riesgo mínimo de complicaciones.
Mito 2: “Es una solución mágica para adelgazar”
En realidad, el balón gástrico no sustituye el cambio de hábitos. Es decir, es una herramienta que facilita la reducción de la cantidad de alimentos que ingiere el paciente al provocar saciedad anticipada.
Pero el éxito a largo plazo depende del compromiso con la dieta, el ejercicio y el seguimiento multidisciplinar.
Mito 3: “El balón gástrico sólo sirve para obesidad extrema”
Esto no es totalmente cierto. El balón gástrico, efectivamente, se puede utilizar en casos de obesidad extrema, es un tratamiento indicado en pacientes con IMC entre 27 y 40, especialmente cuando la pérdida de peso con dieta y ejercicio ha sido insuficiente.
Muchas personas con sobrepeso moderado y que, además, presentan factores de riesgo (hipertensión, riesgo cardiovascular, apnea del sueño…) también pueden beneficiarse de este tratamiento.
Así, podemos listar que el balón gástrico es un tratamiento para:
- Personas con IMC entre 27 – 40.
- Con sobrepeso u obesidad moderada con comorbilidades.
- Pacientes que desean evitar cirugía.
- Personas comprometidas con un cambio de estilo de vida.
- Quienes necesiten una reducción rápida de peso antes de otra intervención médica.
Mito 4: “Al retirarlo, recuperaré todo el peso perdido”
El balón gástrico es un tratamiento temporal, generalmente, se retira después de 6 o 12 meses de su introducción en el estómago, dependiendo del tipo de balón.
Durante este tiempo, el paciente sigue un programa personalizado de pérdida de peso que incluye el asesoramiento nutricional, la ayuda para cumplir ese plan de alimentación y cambios en el estilo de vida.
La recuperación del peso perdido puede ocurrir si el tratamiento con balón gástrico se realiza sin un plan de mantenimiento. Diferentes estudios, como este realizado en 2009[1], muestran que, con un adecuado seguimiento y cambio de estilo de vida, entre el 62 % y 71 % de los pacientes mantienen un porcentaje significativo de peso perdido (alrededor del 20 % del exceso de peso) un año después de retirar el balón.
Imaginemos una persona que pesa 95 kg, cuando su peso saludable sería de 65 kg. Eso significa que tiene 30 kg de exceso de peso. Durante el tratamiento con balón gástrico, esta persona pierde 20 kg y baja hasta los 75 kg.
Un año después de retirar el balón, si mantiene al menos el 20 % del exceso de peso perdido (es decir, 6 kg), seguiría pesando alrededor de 81 kg, lo que sigue representando una mejora clínica importante y más cercana a su peso saludable.
Mito 5: “El balón gástrico produce mucho dolor y efectos graves”
Cuando introducimos el balón gástrico en el estómago, es normal que el paciente experimente náuseas y molestias leves los primeros días, que se controlan fácilmente con medicación.
Las complicaciones graves (como úlceras o migración de suturas) son muy poco frecuentes, de menos del 2 %, cuando el procedimiento se realiza en centros especializados y con los protocolos de seguridad requeridos.
Mito 6: “Tendré que pasar hambre”
El balón facilita que el paciente quede saciado con raciones más pequeñas, pero no impide disfrutar de las comidas.
De hecho, nuestro equipo de nutricionistas diseña menús equilibrados y adaptados a los gustos y el estilo de vida de la persona, fomentando la alimentación consciente en lugar de la mera restricción.
¿Cuáles son los beneficios reales del balón gástrico?
Una vez desmentidas estas creencias populares, veamos cuáles son los beneficios de este tratamiento:
- Pérdida de peso: según la AGA (American Gastroenterological Association) la pérdida promedio de peso corporal total entre los 6 a 8 meses de tratamiento con balón intragástrico es de unos 10–15 kg en la mayoría de los pacientes.
- Mejora metabólica: en esta revisión de 2023[2] de tratamientos con balón se observaron reducciones significativas de la resistencia a la insulina, la presión arterial y el perfil lipídico (triglicéridos y LDL) a los 6 meses.
- Motivación: El éxito inicial con el balón actúa como refuerzo positivo. Se ha comprobado[3] que, además de la pérdida de peso, mejora significativamente los síntomas de depresión, ansiedad y los trastornos de conducta alimentaria en el 60–70 % de los pacientes.
- Reducción de la inflamación corporal: tras colocar el balón, disminuyen los niveles en sangre de marcadores de inflamación, como la proteína C reactiva. Esto significa menos “hinchazón” interna y una sensación general de mayor bienestar.[4]
El balón gástrico es una opción segura, eficaz y accesible para muchas personas que buscan perder peso y mejorar su salud. Conocer los mitos sobre el balón gástrico nos ayuda a estar más informados sobre este tratamiento.
Como herramienta, facilita la saciedad y la reeducación alimentaria. Pero su éxito depende siempre de un plan integral y de tu compromiso. Por eso, en nuestra unidad de Endoscopia avanzada de la Obesidad encuentras un equipo multidisciplinar que te ayuda a perder peso a través del tratamiento de gastroplastia endoscópica, el cumplimiento del plan de alimentación y el apoyo de los especialistas en psicología bariátrica.
¡Te esperamos!
Descubre opiniones sobre el balón intragástrico de nuestros pacientes.
[1] Negrin SD, François E, Deviere J, Hittelet A, Mehdi AI, Barea M, Dumonceau JM. Intragastric balloon for weight loss: results in 100 individuals followed for at least 2.5 years. Endoscopy. 2009 Jul;41(7):575–80. doi:10.1055/s-0029-1214826. https://doi.org/10.1055/s-0029-1214826
[2] Shah RH, Vedantam S, Kumar S, Amin S, Pearlman M, Bhalla S. Intragastric balloon significantly improves metabolic parameters at 6 months: a meta-analysis. Obes Surg. 2023 Mar;33(3):725–732. doi:10.1007/s11695-022-06437-7 pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
[3] Pietrabissa G, Bertuzzi V, Simpson S, Guerrini Usubini A, Cattivelli R, Bertoli S, Mozzi E, Roviaro G, Castelnuovo G, Molinari E. Psychological aspects of treatment with intragastric balloon for management of obesity: a systematic review of the literature. Obes Facts. 2022;15(1):1–18. doi:10.1159/000518200 https://english.as.uky.edu/bibcite/reference/27698
[4] Cho JH, Bilal M, Kim MC, Cohen J; Study Group for Endoscopic Bariatric and Metabolic Therapies of the Korean Society of Gastrointestinal Endoscopy. The Clinical and Metabolic Effects of Intragastric Balloon on Morbid Obesity and Its Related Comorbidities. Clin Endosc. 2021 Jan;54(1):9–16. doi:10.5946/ce.2020.302. PMID:33684281. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7939781/

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