A nadie sorprende si decimos que actualmente, estamos inmersos en un ritmo acelerado. El estrés, el sedentarismo, el aislamiento, la falta de contacto con la naturaleza… son situaciones habituales en un gran número de personas y hace que la psicología y obesidad estén muy relacionados. Por eso, en Obesidad López-Nava contamos con un servicio de psicología bariátrica donde nuestro equipo de profesionales te acompañará durante todo el proceso.
Y también es bastante conocido que este estilo de vida viene acompañado de repercusiones negativas en nuestra salud física, pero también mental. Recientes estudios, publicados en 20221 y 20242 relacionan hábitos como la falta de sueño, la mala alimentación, el sedentarismo o el estrés con el aumento de la ansiedad y la depresión.
Pero ¿existe relación entre la ansiedad o la depresión y el aumento de peso? En este post vamos a hablar de algunos mecanismos fisiológicos, conductuales y neuroendocrinos que, efectivamente, pueden favorecer el desarrollo de obesidad.
¿Por qué el estrés puede hacernos ganar peso?
El estrés crónico supone una activación sostenida, por tanto, una alteración funcional, del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal), lo que conlleva un aumento prolongado de cortisol en el organismo. Cuando estamos sometidos a estrés durante mucho tiempo, nuestro cuerpo produce más cortisol, la hormona responsable, entre otros, del aumento del apetito, especialmente por alimentos ricos en azúcares y grasas.
Además, este exceso de cortisol favorece la acumulación de grasa en la zona del abdomen y reduce la capacidad del cuerpo para regular el hambre, porque disminuye la sensibilidad a la leptina, la hormona que nos ayuda a sentirnos saciados. Todo esto no solo puede llevar a ganar peso, sino también a desarrollar resistencia a la insulina, lo que aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2.
¿Cómo influyen la depresión y la ansiedad en el aumento de peso?
La ansiedad y depresión generan un entorno metabólico, hormonal y conductual propenso a ganar peso. En muchos pacientes, incluso si no comen “mucho”, la calidad de la dieta, el metabolismo y la actividad física están tan alterados que terminan con sobrepeso u obesidad.
Además, en momentos de depresión y ansiedad el cerebro busca compensación mediante comida rica en calorías, lo que genera ciclos de sobre ingesta emocional o “emotional eating”. Otro factor es la debilitación del control ejecutivo: el córtex prefrontal, encargado del control de impulsos y la toma de decisiones, se ve hipo activado en estados depresivos. Esto favorece conductas impulsivas o desinhibidas, como atracones o picoteo constante.
La depresión también reduce la motivación y la energía, lo que redunda en menor actividad física, con la consiguiente reducción del gasto calórico basal y total. Un reciente estudio de SERMEF (enero 2025) señala que el sedentarismo afecta al 80 % de la población española y que realizar actividad física mejora la salud mental: reduce el estrés, fortalece la autoestima y promueve el bienestar general.
No hablamos únicamente de dieta y ejercicio, sino también de emociones, autoimagen y salud mental. En este post desgranamos cómo la mente influye en el desarrollo y mantenimiento del exceso de peso, y por qué un enfoque integral —que incluya profesionales de la salud mental— es clave para el éxito.
Obesidad y salud mental, una relación de doble sentido
Vemos entonces que la obesidad no es solo una cuestión de kilos, sino más bien una enfermedad multicausal. Obesidad y salud mental están íntimamente ligadas: un 70,3 % de las personas con obesidad presentan síntomas de ansiedad y un 66,2 % muestran signos de depresión, según recoge este estudio impulsado por la SEEDO (Sociedad Española de Obesidad).
La relación entre psicología y obesidad no es unidireccional. Las emociones influyen en la conducta alimentaria, y el exceso de peso, a su vez, retroalimenta la angustia.
La comida emocional “emotional eating” que mencionábamos antes, actúa como mecanismo de afrontamiento frente a estados negativos. En este estudio de 20203 se recoge que el “blindaje interoceptivo”, es decir, la dificultad para reconocer señales de hambre y saciedad se potencia con la depresión, generando un círculo vicioso que conduce al sobreconsumo de calorías.
Comprender esta relación bidireccional entre estado de ánimo y alimentación es esencial para diseñar intervenciones efectivas.
El papel de la psicología bariátrica en los tratamientos de pérdida de peso
En nuestra unidad de Endoscopia Avanzada de la Obesidad tenemos muy presente que sin un enfoque que incluya la salud mental, no es posible un abordaje integral ni resultados duraderos en un tratamiento de pérdida de peso.
Por eso, desde el inicio, la psicología bariátrica forma parte de nuestro equipo médico, que se completa con el área de nutrición. Y ¿qué es exactamente la psicología bariátrica? Es una rama especializada de la psicología que aborda los factores emocionales, conductuales y cognitivos implicados en la obesidad y su tratamiento. Tratamos la relación entre psicología y obesidad para que los tratamientos que ofrecemos sean un éxito.
Nos permite ayudar a las personas a comprender su relación con la comida, identificar patrones automáticos (como comer por ansiedad, aburrimiento o frustración), detectar trastornos de la alimentación, depresión, ansiedad, que podrían interferir con los tratamientos de reducción de estómago y su evolución.
Beneficios de la psicología bariátrica en los protocolos de obesidad
Integrar el abordaje psicológico en los protocolos para tratar la obesidad proporciona al paciente tres grandes beneficios:
- Mejor adherencia: los pacientes emocionalmente apoyados cumplen mejor las pautas nutricionales y de ejercicio. Tras la intervención, los pacientes deben modificar su alimentación, su relación con la comida y su estilo de vida. La terapia psicológica facilita este proceso, ayudando a mejorar la autorregulación emocional y sostener cambios duraderos.
- Sostenibilidad: aumentan las probabilidades de mantener a largo plazo el peso conseguido tras perder los kilos de más. La intervención psicológica a medio y largo plazo contribuye a prevenir el abandono de hábitos saludables, las recaídas en el sobrepeso o el uso de la comida como vía de escape emocional.
- Calidad de vida: mejora la autoestima, las relaciones sociales y el bienestar global de los pacientes. La pérdida de peso suele ir acompañada de cambios físicos y sociales que pueden generar conflictos de identidad, inseguridad o miedo al fracaso. El acompañamiento terapéutico favorece una adaptación más saludable a estos cambios.
Aunque las intervenciones sobre la obesidad actúen sobre el organismo, como es nuestro caso con nuestros tratamientos de reducción de estómago sin cirugía, el éxito a largo plazo depende, en gran medida, de los hábitos, las emociones y la motivación del paciente.
Ahora que ya conoces la relación entre psicología y obesidad, puedes pedirnos más información sobre nuestro abordaje integral (reducción de estómago – psicología bariátrica – nutrición) para tratar la obesidad, contacta con nosotros.
Fuentes del contenido
1 Wong, V. W.-H., Ho, F. Y.-Y., Shi, N.-K., Sarris, J., Ng, C. H., & Tam, O. K.-Y. (2022). Lifestyle medicine for anxiety symptoms: A meta-analysis of randomized controlled trials. Advance online publication. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39696140/
2 Tebar, W. R., Aguilar, B. A. S., Delfino, L. D., Beretta, V. S., Brazo-Sayavera, J., Silva, D. R. P., Silva, C. C. M., Ferrari, G., Werneck, A. O., & Christofaro, D. G. D. (2024). Association of meeting 24-hour movement guidelines with anxiety and depressive symptoms in adults. BMC Public Health, 24(1), 3509. https://doi.org/10.1186/s12889-024-21038-y
3 Bourdier, L., Fatseas, M., Maria, A.-S., Carre, A., & Berthoz, S. (2020). The psycho-affective roots of obesity: Results from a French study in the general population. Journal of Clinical Medicine, 9(10), 3218. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32998238/

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